Segundas partes nunca fueron buenas, pero esto no es una segunda parte sino una continuación así que no haré mucho caso de lo que acabo de decir.
Sé que estoy tocando mucho lo personal, y que os importa bien poco lo personal, pero es MI blog, si no os gusta os haceis el vuestro y me poneis a parir.
Aclarado esto, continúo el tratamiento de Espirifen (repito, nunca confundir con cualquier marca registrada con copyright y esas patochadas) y es que hoy, gracias a un amigo, me he dado cuenta de que me encuentro en una situacion un tanto extraña (y común, o al menos eso creo).
Y es que la mente (o el corazón, o el alma, ánima o lo que sea que imponga la creencia religiosa de turno) juega malas pasadas. Muy malas. Pongamos el caso de dos personas, A y B separadas por un puñado grande de kilómetros (los suficientes como para hacer improbable su convergencia) y mira qué cosas tiene la vida, que se parecen (físicamente, manera de ser, comportamiento... de todo un poco). Un poco, se dan un aire, son clones... son términos imprecisos cuando una de esas dos personas (una vez mas, cosas que tiene la vida) te gusta.
Entonces es cuando te haces un lio gordo (o paranoya, rayada de cabeza... aquí no somos delicados en cuanto a sinónimos) que riete tu del numerito de las empanadillas de Martes y Trece. Porque empiezas a pensar, antes o después empiezas a pensar ya que eres un humano y por tanto piensas, y una de estas noches que intentas dormir y no puedes piensas... y piensas... Y resulta que te gustan las dos. Un momento, ¿las dos? No, no puede ser... Aunque hay algo que te dice que si... No no no, intentas imponer la razón piensas: si solo se parecen un poco... cada vez más. Y la razón juega su mejor baza: no te puede gustar B sólo porque se parezca a A. ¿O sí?
Puede incluso llegar al extremo de fundir las dos identidades en una, C. C no existe, pero es perfecto/a. Tiene lo bueno de A y lo bueno de B. Sólo hay un pequeño fallo... No existe. Bebes los vientos por una idea, y aquí es mejor hacer algo de caso a Platón: Las ideas, en su mundo. Porque ya no persigues algo factible, y eso no conlleva nada bueno. Pero volvamos a la realidad, a A y a B, que me estoy yendo por las ramas.
Problema también gordo: no sabes cual te gusta. Puede que no llegue a el caso anterior, aun así son identidades muy igualadas. Por decir, dices... A. Pero piensas, ¿y si realmente me gusta como espejo de B? O viceversa. Ya sí que no sabes qué hacer (mierda, para qué pensamos...).
Quizás la mejor solución es la más cercana... O el tiempo. El tiempo lo arregla y aclara casi todo. Aunque el tiempo nos la puede jugar también, pero eso ya no va con el tema.
Busqueda
Búsqueda personalizada
domingo, 6 de enero de 2008
viernes, 4 de enero de 2008
Primera dosis
Bueno, ahí va la primera dosis de Espirifren...
Me veo un tanto obligado a ello (queda muy soso el blog sin ninguna entrada, que os habíais pensado...) pero siempre hay algo que contar.
Y voy a empezar hablando de algo que me da mucho coraje... pero no sabeis cuanto. Hablo de estas personas que conoces, y por alguna razon pasan olímpicamente de ti. Haberlas, las hay a patadas. La verdad, cuando todavía va por este grado sudo bastante de esa gente, pero claro si sólo fuera eso no estaría escribiendo esta entrada.
La cosa se pone fea cuando, despues de haber pasado olímpicamente de ti, vienen y te piden algo. Algo que puede ser una tontería, pero resulta que esa persona, la que ha renegado de ti, ahora viene de buenas pidiendo algo. Y se plantea el dilema, ¿qué narices hago?
¿Mandarlos a donde Napoleón perdió el gorro? No soy tan rencoroso, aunque puedan luego tomarte por tonto. Porque tampoco puedes ayudarles sin más, ya que de ser así te toman por tonto y volverán a hacer lo mismo uuuna y otra vez.
¿Decirles lo que te ha molestado su ignorancia de manera educada esperando que no lo vuelva a hacer? A parte de ser muy moñas, en las películas queda de lujo cuando el guionista no tiene ideas, pero estamos en el mundo real. Lástima.
¿Vengarte de manera cruel? Ya hay suficiente gente que me odia sin razón, ¿por qué darles una? Además es malo para el karma (lol)
Creo que lo mejor que se puede hacer es devolverles el golpe... Fría, simple y dura ignorancia
¿No creeis?
Me veo un tanto obligado a ello (queda muy soso el blog sin ninguna entrada, que os habíais pensado...) pero siempre hay algo que contar.
Y voy a empezar hablando de algo que me da mucho coraje... pero no sabeis cuanto. Hablo de estas personas que conoces, y por alguna razon pasan olímpicamente de ti. Haberlas, las hay a patadas. La verdad, cuando todavía va por este grado sudo bastante de esa gente, pero claro si sólo fuera eso no estaría escribiendo esta entrada.
La cosa se pone fea cuando, despues de haber pasado olímpicamente de ti, vienen y te piden algo. Algo que puede ser una tontería, pero resulta que esa persona, la que ha renegado de ti, ahora viene de buenas pidiendo algo. Y se plantea el dilema, ¿qué narices hago?
¿Mandarlos a donde Napoleón perdió el gorro? No soy tan rencoroso, aunque puedan luego tomarte por tonto. Porque tampoco puedes ayudarles sin más, ya que de ser así te toman por tonto y volverán a hacer lo mismo uuuna y otra vez.
¿Decirles lo que te ha molestado su ignorancia de manera educada esperando que no lo vuelva a hacer? A parte de ser muy moñas, en las películas queda de lujo cuando el guionista no tiene ideas, pero estamos en el mundo real. Lástima.
¿Vengarte de manera cruel? Ya hay suficiente gente que me odia sin razón, ¿por qué darles una? Además es malo para el karma (lol)
Creo que lo mejor que se puede hacer es devolverles el golpe... Fría, simple y dura ignorancia
¿No creeis?
Comienza el tratamiento
Un dia de estos de paranoyas, decidi recetarme a mi mismo algo para desahogarme. Qué mejor que el Espirifren 656,5 mg en sobres (cualquier coindidencia con la realidad es pura casualidad) para desahogarte.
Doy por inaugurado el blog, ya se irá llenando...
Doy por inaugurado el blog, ya se irá llenando...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)