Busqueda

Búsqueda personalizada

martes, 29 de abril de 2008

Agua salada residual

Qué de tiempo, ¿eh?

Quién lo diría, yo otra vez por estos lares... Y es que (aún estando con mi enfermedad, enfermedad de sociedad) me resisto a tomar Espirifren. Animado por Calígula, intentaré paliar esta dosis por hoy.

No hace mucho, tuve que enfrentarme a algo muy duro. A alguien que lo ha perdido todo. No os imagináis lo duro que es para esa persona y para el que se enfrenta a ella.
Ver morir a tus padres, a tu hermano pequeño, junto con otras 4 personas (las cuales no conoces de nada, pero bueno, son personas) de manera sangrienta e injusta, sumerge en un pozo bastante hondo a el más pintado. Ahora añádele que no estás en tu país, pon que estabas de vacaciones. De puta madre. Y ahora la guinda. Eres menor. ¿Qué te queda?

Pueden darte horas, días, meses, años de preparación. Pero nunca, repito, nunca, estás suficientemente preparado para afrontar a alguien que lo ha perdido todo. Intentas un positivismo que queda totalmente rechazado. Buscas una vía de escape, pero, hostia puta, las más habituales son familia (premio) y amigos cercanos (en un país extranjero?).

No os voy a dar un curso de atención a desesperados ahora. (sobre todo porque no soy el más indicado... yo lo básico y si acaso), pero hay veces que todo lo que intentas no sirve. Nada. Absoluta y certeramente nada. ¿Qué haces entonces? A veces lo mejor y única cosa que puedes hacer, es ponerte a su lado y empatizar. ¿Empatiqué? Comprenderle. Hasta el punto de llorar con esa persona. Minutos. Horas si hace falta. Para alguien que lo ha perdido todo, un poco de agua salada residual es mucho.